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Resumen de ficha técnica de hallazgo arqueológico
Un descubrimiento importante, hecho por un equipo de arqueólogos franco-ecuatoriano, ha revelado la presencia, hace más de 4500 años, de una de las grandes culturas andinas, en un medio tropical donde su existencia era hasta ahora desconocida. Esto permite remontar la antigüedad de las sociedades agro-alfareras de la amazonia occidental y replantearse la historia del desarrollo cultural en la zona y en las región andina adyacente.
La vertiente oriental de la cordillera andina, en la provincia fronteriza de Zamora -Chinchipe, caracteriza al pie de monte amazónico con una topografía accidentada que varía entre 2000 y 500 metros de altura sobre el nivel del mar. Esta región, conocida como ceja de montaña, es objeto de recientes estudios arqueológicos. Gracias a estos trabajos hoy se sabe que desde el fin del primer milenio de nuestra era, esta región fue poblada por comunidades pertenecientes al grupo lingüístico Jíbaro (Bracamoros y Yaguarsongos), cuyos asentamientos fueron registrados por los conquistadores españoles en el siglo XVI.
La prospección arqueológica reciente ha revelado la existencia de un nuevo complejo cultural, denominado Mayo-Chinchipe, por el nombre de la cuenca de este importante afluente del Marañón. Exploraciones en el sur oriente de las provincias de Loja y Zamora-Chinchipe han evidenciado un sinnúmero de sitios arqueológicos anteriores a la ocupación de los Bracamoros. De particular interés son las estructuras monumentales tempranas encontradas en el sitio Sta. Ana la Florida, en la cuenca alta del río Valladolid-Palanda. Se han descubierto vestigios de contextos ceremoniales y funerarios que reposan al interior de una terraza fluvial transformada por el hombre.
Las fechas radiocarbónicas obtenidas de pisos quemados sitúan la construcción de uno de los montículos hacia el año 2450 antes de Cristo, o 4500 años antes del presente. Estas evidencias permiten remontar considerablemente la antigüedad de sociedades complejas establecidas en la amazonia occidental.
El interés principal de este sitio es la presencia de depósitos y ofrendas de recipientes de piedra finamente pulidos, con motivos iconográficos gravados en relieve, que muestran una fauna mítica de origen tropical (felinos, serpientes, aves rapaces y guacamayas). Las figuras, los modos y las formas de representación comparten numerosos elementos con las tradiciones culturales del Perú (Chavín y Cupisnique entre otros), sin embargo su antigüedad aparente los antecede en más de 1000 años.
Este descubrimiento atestigua la presencia de elementos ideológicos constitutivos de las primeras grandes civilizaciones andinas en un medio tropical, del sur del Ecuador, donde su existencia era hasta ahora desconocida. Excavaciones realizadas, al inicio de la década de los años 60, en el sitio peruano de Huayurco sacaron a luz los primeros recipientes de piedra pulida en la cuenca alta del Marañón. Estos recipientes han sido atribuidos en el Perú al Horizonte Temprano ( 0 a 500 a. de C.), sin que haya fechas de carbono 14 para los contextos excavados.
Arqueólogos como Richard Burger y Ruth Shady postulan que los recipientes de piedra pulida fueron el resultado de una industria especializada de bienes suntuarios destinados al intercambio desde épocas tempranas. Estos objetos habrían incorporado la ceja de montaña oriental a los ejes y a las esferas de interacción de la sierra y la costa del Perú.
Las evidencias encontradas en el sur de las provincias de Loja y de Zamora-Chinchipe demuestran que las redes de interacción social se extendían hacia el norte, incorporando tanto la ceja de montaña, como la sierra sur del actual Ecuador. Prueba de esta interacción son los adornos de piedra turquesa encontrados junto a los cuencos de piedra en los depósitos funerarios del sitio Sta. Ana la Florida. Es por ello que se hace menester realizar investigaciones conjuntas en el marco de los convenios binacionales (Ecuador / Perú).
La investigación arqueológica en el Ecuador se realiza gracias a los convenios de cooperación científica y asistencia técnica firmados entre el Instituto de Investigación para el Desarrollo (I.R.D.) de Francia y el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (I.N.P.C.)
Dr. Francisco Valdez |
![]() El Arqueólogo ecuatoriano Fransisco Vladez y su colega francés Geoffroy de Saulieo muestran piezas recobradas de esta antigua civilización |
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Descubren antigua civilización en Ecuador
PARIS
Un descubrimiento arqueológico que demuestra que el hombre ocupaba ya la alta cuenca amazónica hace 4.000 años, fue realizado en el sur de Ecuador, en la provincia de Zamora Chinchipe, fronteriza con Perú, por arqueólogos ecuatorianos y franceses, anunció el martes el Instuto francés de Investigación y Desarrollo (IRD). La Amazonía occidental es una región que ha sido todavía poco estudiada por los arqueólgos.
La datación de un monumento hallado en la frontera con Perú y el descubrimiento en el lugar de recipientes de piedra demuestran la existencia en la región, hace más de 4.000 años, de una sociedad anterior a las ocupaciones humanas conocidas hasta ahora, lo que lleva a reconsiderar la historia del desarrollo cultural de Amazonía occidental y de las regiones andinas vecinas.
En la zona de la ladera oriental de la cordillera andina, piemonte amazónico de topografía accidentada, situado entre los 500 y 2.000 metros de altitud, no se realizaron muchas investigaciones arqueológicas sistemáticas hasta ahora.
Esta zona estaba ocupada en la época histórica (a finales del primer milenario) por grupos de la familia lingüística Jívaro, los Bracamoros, que son sin duda los habitantes con los que se toparon los conquistadores españoles en el siglo XVI, recordó el IRD.
Las estructuras monumentales descubiertas en el sitio de Santa Ana Florida, en el alto valle del río Palanda, son un testimonio de “técnicas de construcción complejas con un fin ceremonial o funerario”.
Las dataciones radiocarbono obtenidas durante las búsquedas indican una fecha probable que avecina el 2.450 antes de nuestra era, lo que permite remontar en el tiempo la antigüedad de las sociedades agrícolas desarrolladas de la Amazonía occidental.
“Se considera que el interés de este sitio es mas importante por la presencia, en contextos que no se les pudo poner fecha aún, de depósitos de ofrendas que contienen recipientes de piedra finamente pulidos, y adornados con grabados zoomorfos (felinos, cóndores, serpientes), figuras y formas de representación que presentan numerosos puntos comunes con las tradiciones culturales peruanas posteriores a Chavín y Cupisnique”, agregó el comunicado.
Este descubrimiento es el “testimonio de la presencia de elementos ideológicos constitutivos de las primeras civilizaciones andinas importantes en un entorno tropical, cuya existencia era hasta ahora desconocida”, afirmó el IRD.
Las regiones tropicales tienen la reputación de ser zonas poco hospitalarias y se las asocia a un subdesarrollo crónico. Esta visión se funda esencialmente sobre la geografía y el análisis de los efectos de la colonización.
El estudio a largo plazo de las ocupaciones preeuropeas de diversas zonas tropicales (bosques del Camerún, el sur de Sumatra, las islas oceánicas, los bosques de Ecuador) realizado por la unidad de investigación “Adaptaciones humanas a los entornos tropicales durante el período holoceno” del IRD relativiza este punto de vista.
Estas investigaciones fueron llevadas a cabo por el Instituto Nacional del Patrimonio Cultural (INPC) de Ecuador y del IRD, con la participación del arqueólogo ecuatoriano Julio Hurtado. (AFP)
Fuente: www.lahora.com.ec |
